Cargas insoportables y puertas cerradas




Para el día de hoy (17/10/13):  
Evangelio según San Lucas 11, 47-54




(Jesús continúa su abierta denuncia contra los doctores de la Ley. Nunca hay que callarse frente a los atropellos y ante lo que es ajeno a la vida, a Dios mismo.

Y es que no se calla porque esos hombres se encaramaron en las cumbres del poder religioso por pura ambición, por ansias de dominio y figuración, por el poder mismo.
Son los mismos que hablan a la gente más sencilla en un lenguaje en apariencia erudito -poblado de un léxico complejo y arcano- para confundir y apabullar, palabrerío enrevesado que jamás llega a los corazones.
Antes bien, es el medio por el cual se confunde a los pequeños, se les impide el acceso a la Palabra, al crecimiento personal, a la vida comunitaria.

Porque ese cúmulo de imposiciones y normas que estos hombres han creado es un gravamen insoportable para el pueblo, y su objetivo es doblegar almas y sujeccionar voluntades bajo una apariencia piadosa.
Se trata de los religiosos profesionales de siempre, los primeros en exigir a los demás pureza y rigurosidad preceptual y litúrgica, veloces a la hora de detectar herejía, eficaces condenadores, expertos señaladores de cualquier heterodoxia.

Lo más grave de todo es que en palabras y acciones ratifican esa intención aviesa que solo conduce a la muerte, a puertas cerradas, a buscar y nunca encontrar, a clamar a los gritos y que nadie los escuche.

Todo lo contrario es el Reino del Dios de Jesús de Nazareth, rico en misericordia, desbordante de perdón, un Dios que es familia y que se hace tiempo, historia, humanidad, y que sueña sin vacilaciones la plena felicidad para todas sus hijas e hijos)

Paz y Bien

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