Cristo, modelo para seguir sus huellas


“Cristo eligió padres pobres, pero perfectos en la virtud; llevó una vida pobre, para que nadie se gloriase solamente en la nobleza del linaje o de las riquezas de la familia; vivió privado de dignidades para apartar el hombre de un apetito desordenado de honores; soportó trabajos, hambre, sed y sufrimientos corporales, de forma que los hombres no se retrajeran del bien de la virtud, por dedicarse a los placeres y delicias a causa de la dureza de esta vida. Soportó, finalmente, la muerte para que nadie abandonara la verdad por miedo a la muerte; eligió la forma de muerte más reprobable, la muerte de la cruz, para que nadie temiera, como digan de vituperio, la muerte por la verdad. Fue, por tanto, conveniente que el Hijo de Dios hecho hombre sufriera la muerte, para que así su ejemplo animara a los hombres a la virtud. Para que se realice lo que dice Pedro: "Padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas". Este modo de actuar era necesario para la salvación del hombre a fin que los hombres aprendieran a no confiar soberbiamente en sí mismos, sino en Dios.”

Santo Tomás de Aquino, OP

Paz y Bien

2 comentarios:

Salvador Pérez Alayón dijo...

CRISTO es nuestro modelo y nuestra referencia. ¡Cuanto cambiaría el mundo si ÉL fuese nuestro asesor! Sí ÉL mediase en nuestros conflicto egoístas, partidistas, vanidosos, elitistas, suficientes, de poder, de riquezas...etc. todo sería diferente y el mundo estaría de otra forma. Pero está en nuestras manos dejarlo a EL que lo haga, pues seguro que ÉL quiere, más nuestra ceguera y vanidad soberbia no lo dejan entrar. Y ÉL nos espera como un padre anhela el regreso del hijo.
Es necesario salir para provocar el encuentro de regreso, pero cuando la salida es sin riesgo y muy medida, muy prevenida y segura, el regreso puede fallar y no ser necesario. Es entonces, cuando ciegos por las cosas, nos perdemos el tesoro que nos aguarda al regreso.
Un abrazo en CRISTO.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Claro! No terminamos de convencernos que estamos de paso, no queremos discernir lo que es del César y lo que es del Padre Dios, nos falta coraje porque no dejamos al Espíritu de Jesús que hable en y por nosotros.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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